El proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectura


Parte 01
La finalidad de la enseñanza y aprendizaje de la lectura no es solamente descifrar una serie de códigos impresos. Se relaciona no sólo con el hecho de la comprensión en sí, sino que busca brindar al estudiante una serie de estrategias relacionadas con la reflexión de su propio proceso de comprensión, es decir, el logro de la metacognición en la lectura. Para ello se requiere conocer cuán capacitado y dispuesto está una persona para recibir determinada información al respecto.

Condiciones que favorecen el aprendizaje lector

Catalá y otras en su obra Evaluación de la comprensión lectora afirman que las condiciones que favorecen el aprendizaje lector son:
1)     el ambiente afectivo en que se realizan las actividades de lectura
2)     el gusto que se proyecta durante la lectura expresiva
3)     la concepción de la lectura como medio para adquirir nuevos aprendizajes y desarrollar la imaginación.

Este primer grupo de condiciones apunta al desarrollo de la afectividad en el aprendizaje de la lectura.

Colomer y Camps en Enseñar a leer, enseñar a comprender proponen como condiciones para el aprendizaje de la lectura:
  • Partir de lo que los alumnos saben.
  • Familiarizar a los alumnos con la lengua escrita.
  • Crear una relación positiva con el texto.
  • Utilizar textos concebidos para la lectura: evitar textos artificiales y simplificados.
  • Emplear la diversidad de textos y lecturas: desarrollo de las habilidades necesarias para proceder conforme los diferentes tipos de textos.
  • Leer centrándose en atender la construcción del sentido y no la decodificación.

Este segundo grupo de condiciones está relacionado con las normas o claves básicas para el aprendizaje y la comprensión de la lectura.

La unión de ambos grupos nos va a permitir desarrollar un ambiente favorable para que nuestros alumnos puedan llegar a leer y comprender un texto.

Parte 02

§         Estrategias de comprensión lectora

La lectura es un proceso dinámico y muy activo en el cual el lector utiliza sus esquemas mentales y una variedad de estrategias para comprender un texto.

A continuación, algunas definiciones sobre estrategias:

o       Es la idea que un agente tiene acerca de la mejor forma de actuar con la finalidad de lograr una meta (van Dijk y Kintsch, 1983).
o       Es la acción deliberada que un lector voluntariamente realiza para desarrollar la comprensión (Pritchard, 1990).
o       En el estudio de IRA (1996) las entienden como formas prácticas pero flexibles de responder a contexto, situaciones o demandas reconocidas.
o       Una estrategia de comprensión de lectura “se caracteriza, no sólo por la representación detallada de una secuencia de acciones, sino también por una particular cualidad de esas acciones” (Montanero).
o       “Son las actividades u operaciones mentales seleccionadas por un sujeto para facilitar la adquisición del conocimiento” (Beltrán).

Acogiendo estos planteamientos consideramos que las estrategias son procedimientos de carácter elevado que implican la presencia de objetivos que cumplir, la planificación de acciones, la evaluación y la autocorrección.

En tal sentido, aprender a leer implica el desarrollo de estrategias que contribuyan a formar lectores autónomos, capaces de comprender textos de diverso tipo y de aprender a partir de ellos.

  1. Antes de la lectura

§         Motivación
Leer debe ser fascinante, no un acto que se realiza por deber u obligación. Todo depende de la motivación que podamos crear en nosotros mismos y en nuestros alumnos.
Para lograr la motivación por la lectura, debemos considerar algunas pautas:
§         Seleccionar textos de acuerdo con los intereses de los niños.
§         Leerles cuentos de manera expresiva.
§         Ir con los niños a la biblioteca por lo menos una vez a la semana y permitirles elegir el libro que deseen.
§         Ambientar el aula con elementos del cuento que se va a leer.
§         Incentivar a los padres a leer con sus hijos. Mostrarles vídeos, folletos, etc., que los motiven a dedicar un tiempo para leer con sus pequeños.


v     Observa la forma en que un padre puede influir en su hijo:

Si tú lees, ellos leen



Los hijos imitan todo, no sólo la lectura. Por su parte, los padres cumplen un rol fundamental como modelo de los aprendizajes

v     De una manera más lúdica, muestra a los padres el efecto que puede causar en sus niños leerles un cuento.
Leer y leer 6



ACTIVIDAD AUTORREGULADORA 4

Ahora, debes proponer una actividad de motivación a la lectura. Elige un texto para tu Plan Lector y determina la forma en que despertarías el interés de tus niños por la obra.

Establecimiento del objetivo. Como ya lo habíamos visto, antes de leer se debe determinar el propósito o el objetivo con que se lee un texto.

En muchos colegios, son los profesores quienes seleccionan los textos que formarán parte de su Plan Lector; en otros, es el coordinador, de manera que el alumno no tiene opción de seleccionar el libro. Entonces… ¿cuál será el objetivo de su lectura? Generalmente, los maestros eligen un texto para que sus alumnos aprendan algo que muchas veces está relacionado con los valores, con la transversalidad de los temas o por el mensaje que transmite la obra.

v     Observa el siguiente catálogo que te ayudará a definir tu propósito en la elección del texto.


Activación del conocimiento previo (planteamiento de hipótesis)

Consiste en “adivinar”, a medida que se va leyendo, aquello que continúa en el libro. Se va tratando de contrastar con el texto real la hipótesis que hemos planteado. Muchas veces resulta cierta; otras veces, no. Sin embargo, nos permite darnos cuenta de cuánto estamos comprendiendo.


v     Observa la siguiente situación

B. Durante la lectura

Imaginar el contenido del texto

Consiste en generar imágenes mentales sobre aquellas partes o elementos que integran el párrafo donde se encuentra la dificultad. Imaginar lo que está ocurriendo, nos ayuda a comprender mejor el texto.

v     Observa cómo se ha recreado una escena en la cual una persona imagina lo que va leyendo:
CAMPAÑA ANIMACIÓN A LA LECTURA

Cuando el alumno es pequeño, esta estrategia es guiada por el profesor. Ello implica que debe interrumpir la lectura del párrafo, pedirles a sus alumnos que cierren los ojos e imaginen cómo está ocurriendo la historia. Se les da un tiempo prudencial y luego se procede a realizar algunas preguntas.

C. Después de la lectura

Organización de la información (mapa preconceptual)
El mapa conceptual es una técnica para organizar la información de manera significativa, ya sea de textos expositivos o narrativos. Su objetivo es representar relaciones entre conceptos en forma de proposiciones. Los conceptos están escritos en cuadros o círculos que se relacionan mediante líneas que unen sus cuadros respectivos. Las líneas, a su vez, tienen palabras asociadas que describen cuál es la naturaleza de la relación que liga los conceptos.

En consecuencia, tiene conceptos (sucesos, datos, fechas), enlaces (que unen dos conceptos entre sí) y proposiciones (relación entre dos o más conceptos), que están organizados de manera jerarquizada.

En las etapas del desarrollo cognitivo, Piaget describe el período preconceptual como aquel en el cual el niño descubre símbolos (palabras) que va usando en la adquisición de su lenguaje. Dura hasta los 6 años. Los niños que aún no manejan conceptos o no han adquirido la capacidad de escribir, organizan la información en un mapa preconceptual; es una técnica que utiliza símbolos e imágenes. La cantidad de palabras que se usen estará determinada por el conocimiento y empleo de estas.

  • Observa el ejemplo


En suma, un mapa preconceptual es una especie de mapa conceptual con dibujos usado para niños que aún no completan el dominio de la escritura.

ACTIVIDAD AUTORREGULADORA 5
 
Haz un mapa preconceptual sobre los herbívoros.

Ahora, observa una ficha de lectura que trabaja los tres momentos de una lectura.

Elaboración de guión didáctico para la enseñanza y aprendizaje de la comprensión de lectura

Desde el punto de vista didáctico, es importante establecer una secuencia en la enseñanza de la lectura comprensiva y de las estrategias que se deben utilizar y proporcionar a nuestros alumnos. Estas deben ser monitoreadas por el profesor y pueden ser enseñadas a los alumnos tanto de Primaria como de Secundaria.

Fase previa o de preparación. En esta primera etapa se seleccionan los libros o las lecturas que serán motivo de trabajo; asimismo, el nivel en que se encuentran nuestros alumnos para la selección de la estrategia que se quiere utilizar; es decir, ello dependerá del grupo de alumnos con que trabajemos.

Además, en el caso de los primeros grados, es necesario crear preguntas que estén destinadas a:
a)     Identificar las respuestas explícitas en el texto, o sea, en un nivel literal, donde la información está expresamente escrita en la historia. De manera oral, se puede trabajar en un nivel de mayor exigencia.
b)     Realizar inferencias sencillas.
c)      Activar los conocimientos previos.
d)     Detectar algunas fallas en el proceso de comprensión.

Instrucciones. Se les dice a los alumnos cuál es la estrategia que van a aprender, explicándoles qué características tiene, las ventajas de su uso y cómo la pueden aplicar al momento de leer un texto. Este tipo de información se puede brindar inclusive a los estudiantes más pequeños. En este caso, la diferencia se halla en el nombre que le demos a la estrategia. Por ejemplo, si he seleccionado enseñarles “Planteamiento de hipótesis”, se puede cambiar el nombre por “Adivina la historia” o “Dime qué sigue”.

Una vez que les hemos proporcionado todos los datos necesarios, se debe motivar el uso de la estrategia y comprobar de qué manera la emplean.

Modelado. En esta fase, el profesor se convierte en un modelo de la aplicación de la estrategia. Es decir, paso a paso irá oralizando todo aquello que debe realizar en el uso de la estrategia seleccionada. El docente determinará si se requiere hacerlo varias veces para que el alumno se habitúe en su manejo.

Si se ha elegido una técnica compleja, habrá que enseñarla en varias fases o momentos, segmentando su proceso de aprendizaje.

Autoinstrucciones. En este momento, el alumno debe verbalizar la estrategia, de la misma manera que lo hizo el profesor en la fase de modelado. Para ello, se recomienda seguir la siguiente secuencia.
  1. Guía manifiesta. Bajo la guía del profesor, el estudiante va realizando la aplicación de cada uno de los pasos de la estrategia. Si es necesario corregir o repetir, será el profesor quien lo determine.
  2. Autoguía manifiesta. Cuando el alumno ha aprendido cómo autoinstruirse en la estrategia y la dice en voz alta sin la ayuda del profesor.
  3. Autoguía atenuada. Similar al paso anterior, sólo que en este caso el alumno ya no repite la estrategia en voz alta, sino a manera de susurro o cuchicheo.
  4. Autoguía encubierta. En este último paso, el alumno no verbaliza la estrategia, sino que la ejecuta en silencio pensando en todo lo que debe hacer. Es decir, lo piensa y lo hace.

Retroalimentación. En este momento, el profesor informa al alumno cómo va aplicando la estrategia y los errores que está cometiendo en su práctica. Si el estudiante ha aplicado la técnica correctamente, el docente deberá validar su proceso.
La retroalimentación no debe focalizarse en los errores cometidos por los alumnos, sino en su moldeamiento o corrección. Esto se hace para evitar los aprendizajes inadecuados.

Reforzamiento. El reconocimiento de la aplicación de nuestra estrategia viene a ser el reforzamiento. En primera instancia, la persona que realiza el refuerzo es la que monitorea la estrategia, es decir, el profesor; sin embargo no es una labor exclusiva de él; se debe enseñar a los demás estudiantes a reforzar a sus compañeros.

Práctica. Este es el momento en que el alumno practica la estrategia aprendida con las lecturas seleccionadas por el maestro en la fase previa. El estudiante debe ser consciente de la utilidad de la estrategia para la comprensión del texto y con su práctica debe automatizarse en su ejecución, de manera que haga uso de ella sin ningún problema.

Generalización. En esta última fase, el alumno transfiere a otras lecturas todo lo aprendido sobre la técnica. De esta manera, la aplica a nuevas situaciones y diferentes tipos de lecturas (individual, colectiva, oral, silenciosa) y textos (narrativos, expositivos, científicos). Así, no sólo aplicará la técnica en el área de Comunicación, sino en cualquier texto que lea.