Esta es una experiencia de capacitación con maestros rurales de la provincia del Espinar del Cusco. Su tarea es ardua, comprometida con la necesidad de tener niños y niñas lectores en el aula y la familia.
EL PLACER DE LEER
“El libro es el medio audiovisual más sofisticado que existe, puesto que se acciona y se pone en funcionamiento con la simple voluntad de su usuario”
Asimos.
1. Reflexiones desde la mirada de maestro
Muchas veces hemos escuchado frases como la anterior, formando parte de campañas que pretenden fomentar el interés por la lectura. Pero a pesar de los diversos esfuerzos en este sentido, son todavía pocos los estudiantes que han descubierto el placer de leer. Por el contrario, la mayoría de estudiantes tienden a relacionar la lectura con una tarea tediosa y poco gratificante.
Hay muchos niños que disfrutan la lectura, porque cuentan con el apoyo de sus padres, quienes la han convertido en una experiencia gratificante. Como señala Solé, “Para muchos niños y niñas la lectura es algo mágico y cotidiano, un tiempo compartido con los padres, teñido de relaciones afectuosas, en el curso del cual han podido descubrir el conocimiento más importante relativo a la lectura: que sirve para entrar en un mundo que amplía el medio más inmediato; ese conocimiento debería poder utilizarse y profundizarse en el centro educativo.”
Lamentablemente son más los niños que no han tenido esa oportunidad de relacionarse con los libros. “La escuela debería ser para ellos el lugar donde descubrirlos y disfrutarlos, donde pudieran vincular la lectura no sólo a un conjunto de reglas de descifrado, sino sobre todo a la posibilidad de acceder al significado del texto y al placer de leer.”
Solé plantea 5 condiciones que permitirán que la escuela cumpla con estas funciones:
• La actividad de lectura debe existir y deber ser tan importante como cualquier otra de la escuela. No debe ser sustituida por otra actividad si nos atrasamos en otra área. Debemos dedicarle tiempo y espacio adecuado y el profesor también debe tener su libro y debe leer durante la actividad.
• No se debe perder de vista que se trata de una actividad personal. El profesor puede orientar la elección de un texto, pero no imponer; puede mostrarse como una persona a quien se puede acudir si hay problemas de comprensión, pero no pude estar haciendo preguntas como “¿y qué pasaba? “ “y a ti qué te gustó más”. Aunque nos preocupe y nos parezca que es riesgoso, pues no podemos “controlar” la comprensión, es importante recordar que están leyendo para ellos.
• Es necesario que se de la “continuidad natural” en las actividades de lectura personal. Se puede organizar una biblioteca de aula, organizar un sistema de préstamo de libros, realizar un taller de recomendación, asistir a la biblioteca del colegio. También se pueden llevar a cabo talleres de producción de cuentos para incrementar la biblioteca de aula.
• Flexibilizar nuestro criterio en cuanto a lo que los chicos deben leer. “Quizá para un chico poco estimulado por la lectura, las historietas de un héroe televisivo – aunque no nos guste- pueden ser la llave que abra la puerta al fascinante mundo de la lectura; lo importante es que podamos mostrarle que la oferta de ese mundo des amplísima, que sus compañeros puedan sugerirle otras lecturas y que le ayudemos a encontrar las que puedan apasionarle.”
• No dejar al azar las condiciones que conducen a sentir el placer de leer. “Fomentar la lectura (… )debe formar parte del proyecto educativo. (Por ello, requiere planificación, puesta en práctica y evaluación. Cuando queremos que los niños aprendan a amar la naturaleza, a estudiar sus constituyentes y a adoptar actitudes favorables para su preservación, pensamos en actividades, las discutimos con otros docentes, intervenimos y las vamos ajustando, de manera que respondan a los objetivos de que nos hemos dotado. Lo mismo habrá que hacer con la lectura.”
Pero hay un elemento fundamental en la tarea de fomentar el gusto por la lectura en los niños: el modelo del maestro o de la maestra. Dubois señala que “lo que el maestro haga en relación a la lectura y la escritura, dependerá no solamente de lo que sepa, sino –y tal vez por encima de cualquier otra cosa – de lo que él sea.” Por ello, los maestros y maestras que deseamos promover el gusto por la lectura en nuestros estudiantes, debemos analizar cual es nuestra relación con la lectura y hacer todo lo posible para que ésta sea realmente una actividad placentera para nosotros. Sólo así podremos compartir ese placer de manera genuina y entusiasta.
2. Planificar la lectura.
Todos los profesores necesitamos planificar los procesos de lectura, planificar requiere desarrollar conocimientos, procedimientos y habilidades. Nuestra vida en aula debe ser un proceso permanente de preguntarnos ¿Cuáles son los conocimientos básicos que necesito para dirigir una actividad de lectura?, ¿Cuáles son los procedimientos didáctico y metodológicos que me garantizan el placer por la lectura o la comprensión de la misma?, ¿cuáles son las indicadores que debo ir notando cuando ellos van disfrutando o comprendiendo la lectura?.
La lectura es una actividad placentera cuando se encuentra el hábito y la comprensión. El encuentro del hábito es un proceso permanente de entrenamiento, por parte del lector y del mediador de la lectura. Una forma de ingresar a estos procesos es hacer conciencia de la lectura y los procesos que desarrollamos y eso le llamamos la metacognición.
La metacognición en el campo de la lectura consiste en tomar conciencia del propio proceso de lectura de manera que el lector pueda supervisar y controlar su interacción con el texto, darse cuenta qué partes no comprende y por qué y, además, saber cómo resolver estas dificultades.
En relación con la comprensión lectora podemos, según Baker y Brown, distinguir dos componentes metacognitivos; el primero está relacionado con la habilidad para reflexionar sobre el propio proceso de comprensión e incluye el conocimiento que el lector tiene de sus habilidades y recursos en función de la naturaleza de los materiales de lectura y de las demandas de la tarea, así por ejemplo, puede ser consciente de que si no se entiende alguna parte del texto, puede devolverse y releerlo o avanzar en la lectura para deducir el significado por el contexto. Sin embargo, es importante anotar que la conciencia de estas estrategias no asegura que el lector se haga más activo durante el proceso de lectura, de ahí la importancia del control por parte del docente.
El segundo componente de la metacognición es la función ejecutiva o procesos de orden superior, los cuales coordinan y dirigen otras actividades e incluyen labores de evaluación, planificación y regulación.
Las investigaciones recientes en el campo de la metacognición muestran que los lectores deficientes tienen limitaciones para responsabilizarse de sus propios procesos cognitivos durante el proceso lector lo cual se observa en el desconocimiento del propósito de la lectura y las estrategias lectoras, así como la dificultad para supervisar su proceso de construcción de significados.
Las prácticas de entrenamiento se realizan con la participación de expertos y novatos en ellas, los primeros diseñan las estrategias y a la vez orientan la actividad intelectual de los niños durante el proceso, luego retiran poco a poco su apoyo hasta que los aprendices controlen la estrategia utilizada.
Separata Lectura: Placer de Leer
Separata Escritura: Recetas mágicas para escribir
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EL PLACER DE LEER
“El libro es el medio audiovisual más sofisticado que existe, puesto que se acciona y se pone en funcionamiento con la simple voluntad de su usuario”
Asimos.
1. Reflexiones desde la mirada de maestro
Muchas veces hemos escuchado frases como la anterior, formando parte de campañas que pretenden fomentar el interés por la lectura. Pero a pesar de los diversos esfuerzos en este sentido, son todavía pocos los estudiantes que han descubierto el placer de leer. Por el contrario, la mayoría de estudiantes tienden a relacionar la lectura con una tarea tediosa y poco gratificante.
Hay muchos niños que disfrutan la lectura, porque cuentan con el apoyo de sus padres, quienes la han convertido en una experiencia gratificante. Como señala Solé, “Para muchos niños y niñas la lectura es algo mágico y cotidiano, un tiempo compartido con los padres, teñido de relaciones afectuosas, en el curso del cual han podido descubrir el conocimiento más importante relativo a la lectura: que sirve para entrar en un mundo que amplía el medio más inmediato; ese conocimiento debería poder utilizarse y profundizarse en el centro educativo.”
Lamentablemente son más los niños que no han tenido esa oportunidad de relacionarse con los libros. “La escuela debería ser para ellos el lugar donde descubrirlos y disfrutarlos, donde pudieran vincular la lectura no sólo a un conjunto de reglas de descifrado, sino sobre todo a la posibilidad de acceder al significado del texto y al placer de leer.”
Solé plantea 5 condiciones que permitirán que la escuela cumpla con estas funciones:
• La actividad de lectura debe existir y deber ser tan importante como cualquier otra de la escuela. No debe ser sustituida por otra actividad si nos atrasamos en otra área. Debemos dedicarle tiempo y espacio adecuado y el profesor también debe tener su libro y debe leer durante la actividad.
• No se debe perder de vista que se trata de una actividad personal. El profesor puede orientar la elección de un texto, pero no imponer; puede mostrarse como una persona a quien se puede acudir si hay problemas de comprensión, pero no pude estar haciendo preguntas como “¿y qué pasaba? “ “y a ti qué te gustó más”. Aunque nos preocupe y nos parezca que es riesgoso, pues no podemos “controlar” la comprensión, es importante recordar que están leyendo para ellos.
• Es necesario que se de la “continuidad natural” en las actividades de lectura personal. Se puede organizar una biblioteca de aula, organizar un sistema de préstamo de libros, realizar un taller de recomendación, asistir a la biblioteca del colegio. También se pueden llevar a cabo talleres de producción de cuentos para incrementar la biblioteca de aula.
• Flexibilizar nuestro criterio en cuanto a lo que los chicos deben leer. “Quizá para un chico poco estimulado por la lectura, las historietas de un héroe televisivo – aunque no nos guste- pueden ser la llave que abra la puerta al fascinante mundo de la lectura; lo importante es que podamos mostrarle que la oferta de ese mundo des amplísima, que sus compañeros puedan sugerirle otras lecturas y que le ayudemos a encontrar las que puedan apasionarle.”
• No dejar al azar las condiciones que conducen a sentir el placer de leer. “Fomentar la lectura (… )debe formar parte del proyecto educativo. (Por ello, requiere planificación, puesta en práctica y evaluación. Cuando queremos que los niños aprendan a amar la naturaleza, a estudiar sus constituyentes y a adoptar actitudes favorables para su preservación, pensamos en actividades, las discutimos con otros docentes, intervenimos y las vamos ajustando, de manera que respondan a los objetivos de que nos hemos dotado. Lo mismo habrá que hacer con la lectura.”
Pero hay un elemento fundamental en la tarea de fomentar el gusto por la lectura en los niños: el modelo del maestro o de la maestra. Dubois señala que “lo que el maestro haga en relación a la lectura y la escritura, dependerá no solamente de lo que sepa, sino –y tal vez por encima de cualquier otra cosa – de lo que él sea.” Por ello, los maestros y maestras que deseamos promover el gusto por la lectura en nuestros estudiantes, debemos analizar cual es nuestra relación con la lectura y hacer todo lo posible para que ésta sea realmente una actividad placentera para nosotros. Sólo así podremos compartir ese placer de manera genuina y entusiasta.
2. Planificar la lectura.
Todos los profesores necesitamos planificar los procesos de lectura, planificar requiere desarrollar conocimientos, procedimientos y habilidades. Nuestra vida en aula debe ser un proceso permanente de preguntarnos ¿Cuáles son los conocimientos básicos que necesito para dirigir una actividad de lectura?, ¿Cuáles son los procedimientos didáctico y metodológicos que me garantizan el placer por la lectura o la comprensión de la misma?, ¿cuáles son las indicadores que debo ir notando cuando ellos van disfrutando o comprendiendo la lectura?.
La lectura es una actividad placentera cuando se encuentra el hábito y la comprensión. El encuentro del hábito es un proceso permanente de entrenamiento, por parte del lector y del mediador de la lectura. Una forma de ingresar a estos procesos es hacer conciencia de la lectura y los procesos que desarrollamos y eso le llamamos la metacognición.
La metacognición en el campo de la lectura consiste en tomar conciencia del propio proceso de lectura de manera que el lector pueda supervisar y controlar su interacción con el texto, darse cuenta qué partes no comprende y por qué y, además, saber cómo resolver estas dificultades.
En relación con la comprensión lectora podemos, según Baker y Brown, distinguir dos componentes metacognitivos; el primero está relacionado con la habilidad para reflexionar sobre el propio proceso de comprensión e incluye el conocimiento que el lector tiene de sus habilidades y recursos en función de la naturaleza de los materiales de lectura y de las demandas de la tarea, así por ejemplo, puede ser consciente de que si no se entiende alguna parte del texto, puede devolverse y releerlo o avanzar en la lectura para deducir el significado por el contexto. Sin embargo, es importante anotar que la conciencia de estas estrategias no asegura que el lector se haga más activo durante el proceso de lectura, de ahí la importancia del control por parte del docente.
El segundo componente de la metacognición es la función ejecutiva o procesos de orden superior, los cuales coordinan y dirigen otras actividades e incluyen labores de evaluación, planificación y regulación.
Las investigaciones recientes en el campo de la metacognición muestran que los lectores deficientes tienen limitaciones para responsabilizarse de sus propios procesos cognitivos durante el proceso lector lo cual se observa en el desconocimiento del propósito de la lectura y las estrategias lectoras, así como la dificultad para supervisar su proceso de construcción de significados.
Las prácticas de entrenamiento se realizan con la participación de expertos y novatos en ellas, los primeros diseñan las estrategias y a la vez orientan la actividad intelectual de los niños durante el proceso, luego retiran poco a poco su apoyo hasta que los aprendices controlen la estrategia utilizada.
Separata Lectura: Placer de Leer
Separata Escritura: Recetas mágicas para escribir
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